Alimentación estacional y hábitos saludables: otoño

Sánchez, A y Puigfel, M (Noviembre, 2020).

Nuestro hábitat natural, nuestra naturaleza, se encuentra en constante cambio y movimiento. Desde este movimiento y cambio, la naturaleza nos ofrece, cada tres meses, visibles cambios climáticos y medioambientales, provocando una transición en nuestra alimentación y en nuestro organismo. De ahí la importancia de ser capaces de adaptar nuestro organismo (cuerpo y mente) al clima, a las horas de sol y, en definitiva, a las distintas estaciones naturales, estaciones de expansión (primavera/verano) o de recogimiento/recolección  (otoño/ invierno) y de ¡apostar por nuestro bienestar!

Todas las épocas del año son un buen momento para preservar y cuidar nuestra salud, entendiendo la salud como un todo, una totalidad, de manera que tal y como diría la psicología de la Gestalt “El todo es más que la suma de las partes”.

¡Estamos en otoño! Y, desde la Medicina Tradicional China (MTC), el otoño se relaciona con el frío y con la energía más Ying. Durante la estación de otoño, los días son más cortos y las noches se alargan. Al igual que el clima cambia, nuestro cuerpo también cambia, nuestra energía se dirige hacia dentro, hacia nuestro interior, invitándonos a protegernos del frío, a tomar comidas que nos calienten y que permitan asentar el cuerpo y dedicar momentos a la introspección. Es también un buen momento para la práctica de actividades que nos ayuden a esta introspección, como la respiración consciente, la meditación o el yoga. Es el momento del año para dejar ir aquello que no nos sirve ni nos nutre, para eliminar toxinas y a su vez, para acoger y recibir.

La Medicina Tradicional China (MTC), se fundamenta en cinco elementos (Agua, Madera, Fuego, Tierra, Metal). Cada uno de estos cinco elementos genera distintas cualidades energéticas que se corresponden con distintas fases estacionales, el Agua con el invierno, la Madera con la primavera, el Fuego con el verano, la Tierra con el verano tardío y el Metal con el otoño. Así mismo, cada elemento está asociado a distintos conjuntos de órganos y a distintas emociones, de manera que, el Riñón y la Vejiga se asocia con el elemento Agua, con la estación de invierno y con la emoción del miedo,  el Hígado y la Vesícula Biliar se asocia con el elemento Madera, con la estación de primavera y con la emoción de la rabia, el Corazón y el  Intestino Delgado se asocia con el elemento Fuego, con la estación de verano y con la emoción de la alegría, el Bazo y el Estómago se asocia con el elemento Tierra, con la estación de verano tardío y con el pensamiento reflexivo y con la empatía, finalmente, el Pulmón y el Intestino Grueso se asocia con el elemento Metal, con la estación de otoño y con la emoción de la tristeza.

La Medicina Tradicional China (MTC) clasifica los tipos de energía que oscilan entre energías más ying y energías más yang. Siendo el ying una cualidad energética más fría y el yang una cualidad energética más caliente. De esta manera, la Medicina Tradicional China influye en la manera de concebir nuestra alimentación como un proceso orientado a la salud, generando lo que conocemos como Dietética China.

Medicina Tradicional China (MTC) y Dietética china

La Medicina Tradicional China se adapta a las particularidades de cada ser humano, permite realizar una evaluación y un diagnóstico individualizado de cada persona y, utilizando la Dietética China, trata el desequilibro interno y lo reconduce hacia la salud.

Desde la Dietética China, la alimentación nos aporta energía y nos nutre interiormente. En cada estación, la naturaleza nos proporciona distintos alimentos acordes con nuestras necesidades internas y que nos proporciona, también distintas, cualidades energéticas, más frio o más calor (más ying o más yang).

Por este motivo, es importante poder ofrecer la alimentación que cada persona necesita y adaptarla a sus necesidades, de manera equilibrada y terapéutica, para crear un equilibrio corporal, emocional, mental y espiritual. 

Cada cualidad energética, cada elemento (Agua, Madera, Fuego, Tierra, Metal), se corresponde con un sabor específico, el Agua con el sabor salado, la Madera con el sabor ácido, el Fuego con el sabor amargo, la Tierra con el sabor dulce y el Metal con el sabor picante.

A continuación, os aportamos una tabla resumen de los cinco elementos en relación con las estaciones, los órganos, así como, las emociones asociadas, los colores y los alimentos.

Alimentación en otoño teniendo en cuenta la Medicina Tradicional China (MTC) y la Dietética China

El otoño es una estación que se relaciona con el elemento Metal. Recordemos que sus órganos con el Pulmón y el Intestino Grueso y su emoción es la tristeza, su color es el blanco y su sabor es el picante.  

Es una estación de recogimiento, nuestra energía es más ying, nos invita a ir hacia adentro y necesitamos tomar comidas más yang, alimentos de naturaleza tibia y caliente, que nos tonifiquen.

Por este motivo, en otoño predominan las comidas de temperatura caliente y las cocciones lentas y a presión, tales como las sopas y las cremas. 

Así mismo, en esta fase estacional, es importante potenciar las verduras y hortalizas, como las acelgas, las espinacas, el puerro, el hinojo, las alcachofas, el nabo, el brócoli, la col china, la coliflor, y escarola, todas ellas ricas en vitamina C, vitamina A (y beta carotenos), magnesio y algunas vitaminas del grupo B. Además de otros alimentos ricos en beta carotenos (Vitamina A) y que, desde la Dietética China, se consideran de naturaleza dulce y sirven para nutrir y tonificar el estómago y el bazo/páncreas y, en general, para mejorar el nuestro sistema digestivo, tales como las calabazas, las zanahorias, los boniatos.  

Sin olvidarnos de las setas, un alimento rico en vitamina D que ayuda a reforzar nuestro sistema inmunológico. Así como, de las raíces y los granos, como los garbanzos, las lentejas, los guisantes y las judías blancas y la soja. Además de los cereales con fibra, como el arroz, la cebada o el mijo que ayudan al intestino grueso a realizar sus funciones de eliminación.

Destacamos, también, los frutos secos, como las castañas o las avellanas, alimentos energéticos con omega 3, que protegen y refuerzan el sistema circulatorio y nos preparan para el frío.

Las frutas que predominan en esta estación son el membrillo, las primeras naranjas, las mandarinas, el caqui, el kiwi, los frutos del bosque y la uva, todos ellos alimentos ricos en vitamina C y antioxidantes.

Así como, alimentos que, según la Dietética China, tienen naturaleza picante como es el jengibre, las cebolletas, el ajo, la pimienta o los rábanos picantes, que nos permiten nutrir ytonificar los órganos asociados a esta estación, como son los pulmones y el intestino grueso, potenciando nuestra energía, activando la circulación sanguina y estimulando el metabolismo de nuestro cuerpo.

Seis recetas otoñales para dos días

¿Qué combinaciones se pueden hacer con alguno de estos alimentos para que salgan recetas nutritivas, calientes y suculentas?

Todos podemos crear nuestras propias combinaciones de alimentos, teniendo en cuenta la estación del año en la que nos encontramos y también atendiendo nuestras necesidades.

Adaptar tu alimentación a ti misma/o te va a aportar mayor bienestar emocional, más calma y un mejor aprovechamiento de tu energía corporal, ayudándote a equilibrar tu rendimiento y a sentirte más a gusto contigo mismo/a.

Te propongo un ejemplo:

Por la mañana, para desayunar, por ejemplo, una opción saludable y reconfortante para iniciar el día con energía es tomar un porriche de cereales de avena con frutos secos como las avellanas, las castañas, la pera, la manzana, los dátiles para endulzar y puedas darle un toque con canela en polvo para poder dar calor a tu cuerpo. Otra opción de desayuno repleto de nutrientes, pero más ligero, es una infusión de frutos rojos con un trocito de jengibre o un zumo de arándanos acompañado de un pan de semillas y pipas con aguacate y pavo.

Al medio día, para comer, un risotto de calabaza y espinacas, un plato vegetariano y de temporada repleto de nutrientes que nos servirá para aumentar nuestro calor interno. Otra opción de comida es un curry con garbanzos y boniato, acompañado de arroz, una receta completa y rica en carbohidratos, proteínas, fibra y vitaminas/minerales.

Por la noche, para cenar, tomar cremas o sopas para tonificar y seguir calentando al cuerpo. Por ejemplo,  cremas de calabaza o zanahoria con chirivía. Puedes incorporarle por encima semillas de calabaza repletas de minerales y omega 3. Si tomamos una crema, una muy buena forma de combinarla es con un buen pescado, como el rape a la plancha sobre una cama de espinacas, puerro y almendras. Otra opción de cena sería una sopa de verduras o de miso con verduras, como la zanahoria y la col, todo ello acompañado de setas skitake y tofu o huevo.

De todas formas, a pesar de las recomendaciones dietéticas preestablecidas, siempre es importante escuchar tu cuerpo y tus necesidades, para ir ofreciéndole los diferentes nutrientes que necesita tu organismo.

Si quieres una propuesta de alimentación personalizada y adaptada a tus necesidades puedes contactar con nosotras. Te ofrecemos una valoración completa de tu estado físico y emocional, proponiéndote alimentos que te pueden ayudar a mejorar tu bienestar durante esta estación de otoño.

Tenemos un servicio de consulta online adaptada a los momentos de salud en los que nos encontramos. ¡Contacta con nosotr@s!

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